domingo, 27 de junio de 2010

Amuleto

Roberto Bolaño
Literatura Contemporánea

“A los 20 años, mas que escribir poesía, porque escribía también poesía (en realidad solo escribía poesía), lo que me interesaba, lo que yo quería era vivir como poeta (…). Para mi, ser poeta era, al mismo tiempo, ser revolucionario y estar totalmente abierto a cualquier manifestación cultural, a cualquier expresión sexual, en fin, abierto a todo, a cualquier experiencia con drogas. La tolerancia era… mas que tolerancia, palabra que no nos gustaba mucho, era hermandad universal, algo totalmente utópico(i)”.

Ayuda, amparo, apoyo, colaboración, cooperación, protección, acogida, abrigo, refugio, compañía, socorro, caridad, auxilio, son los nombres de la madre de esta añorada hermandad universal: Auxilio Lacouture, una montevideana -otra maga más- que fue capaz de resistir en un baño, en el sitio donde van a parar los despojos, la masacre que se repetiría – tarde o temprano, antes o después- en todo un continente.. Porque el crimen que se nos anuncia al principio del libro es una matanza colectiva que trasciende la de Tlatelolco, es finalmente la matanza de toda una generación de latinoamericanos que vieron castrados sus sueños de libertad, sus ideales y utopías.. En definitiva es el crimen de la vitalidad y el fervor de toda una generación a la que le fue imposible, por razones obvias, heredar la embriaguez de aquellos tiempos bohemios, ‘nerudianos’, donde era posible vivir en, como, para y por la poesía, donde aún era posible gestar algo colectivo, lo que fuese, pero algo.. Puede a estas alturas pecar de ingenuo o idealista un discurso como este. Para las generaciones venideras -hijos de las dictaduras- individualistas más cercanos a mtv y al pop envasado al vacío, una mujer como Auxilio esta más cerca de ser una groupie que una figura maternal...

Bolaño pertenece a esta generación y antes de los 20 años se encontraba habitando un territorio que era ‘un planeta aparte, una ciudad donde todo podía suceder’(ii). Un país, al que según sus propias palabras, le debe toda su formación intelectual, lo que ya es decir harto, porque en bolaño todo es literatura, la literatura es su obsesión, su herida, bolaño es un literofago o literofilo -o como sea que se diga-, a lo Borges, y por lo mismo suele construir sus relatos en torno a lo literario y a los personajes que de alguna u otra forma están insertos en ese mundo y que se entrecruzan dentro de la obra de este autor.

Es esta generación la que es reconstruida en la memoria de Auxilio Lacouture, o bien es Auxilio la que reconstruye la memoria de esta generación (es lo mismo?) y tal como lo dice, lo hace desde el recuerdo -yo soy el recuerdo-. Pero lo hace también desde el futuro, desde la adivinación y sus juegos proféticos, desde los encuentros, que muy a su pesar, nunca existieron y también los que existieron aunque solo en ensoñaciones... ésta no es una historia que contenga una trama, la trama ya esta dada por la historia, es m{as bien una bitácora de experiencias, de personas más que personajes, enclaustrados en un tiempo que es todos los tiempos, un tiempo esquizoide capaz de fundir la realidad y la ficción, la historia y los sueños, lo que fue y lo que podría haber sido. Quizás por eso bolaño nos habla desde auxilio, una mujer, que no por nada tiene el nombre que tiene y que por lo demás esta constantemente cuestionándose su cordura, su locura. Nos habla desde su madre y la madre de todos los poetas en lugar de hacerlo desde un lugar más propio, el de Arturo Belano. Lo que buscaba era la universalidad. De género, de tiempo, de espacio. La universalidad que es capaz de entregar la poesía.

Con el tiempo y dada las circunstancias –las obvias y las no tanto- bolaño fue abandonando este fervor por la poesía en pos de la prosa. Es hoy por hoy reconocido y consagrado como un autor que ha escrito y reescrito la novela negra, y ésta de cierto modo no es la excepción. “Ésta será una historia de terror. Será una historia policíaca, un relato de serie negra y de terror. Pero no lo parecerá” nos dice de entrada, y no lo parecerá quizás porque en el libro no existe un solo párrafo en el que se aluda a ese terror de manera explicita, lo que tampoco es necesario. Lo que comienza insinuándose como una historia negra, acaba siendo intensamente poético, de forma y fondo, aunque no por eso menos sombrío..

(1) Braithwaite, Andrés, “Bolaño por si mismo, entrevistas escogidas”, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago, Chile, 2006, pg 38.

(2) Ibíd., pg 36.
Roberto Bolaño, “Amuleto”, Editorial Anagrama, Barcelona, España, 1999.

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