domingo, 20 de junio de 2010

Estupor y temblores.

Amelie Nothomb
Literatura Contemporánea


“Oh, East is East, and West is West, and never the twain shall meet”
Rudyard Kipling
"The Ballad of East and West"


Oriente es Oriente y Occidente es Occidente, y los dos nunca se encontrarán. Kipling escribió estas palabras en 1889, mucho antes que oriente fuera una moda occidental y que la occidentalización del mundo –globalización-, internet o los tratados de libre comercio propiciaran el encuentro de dos culturas por definición opuestas.

Personalmente esta dicotomía entre oriente-occidente me resulta un tema complejo de abordar sin caer en etnocentrismos, juicios u orgullos culturales que esconden cierto desprecio. Es prácticamente imposible ponerse en los zapatos del otro, intentar entender su pensamiento bajo nuestros preceptos, sus reacciones bajo nuestros cánones o comparar su comportamiento al nuestro. Son, simplemente, diferentes. Y es la manera de enfrentar esa diferencia lo que marca el abismo entre un compendio de lugares comunes y algo que le de un sentido a esa diferencia...

Amelie Nothomb nació en Japón pero es belga. Y lo que acá nos presenta es un trozo de biografía que da cuenta del reencuentro con su país natal, país del que confiesa se siente originaria y por el cual profesa “un autentico culto desde los primeros recuerdos idílicos de la niñez (pg 19)”. Es un encuentro que rápidamente muestra su cara opuesta, develándose como el desencuentro entre la niña que nació japonesa y la joven que se da cuenta que en realidad no lo es. La Nothomb elige retratarnos su experiencia mediante el épico descenso corporativo en una típica empresa nipona, donde es blanco de las humillaciones de un sistema de jerarquización y disciplina que no comprende, por más que hable fluidamente el japonés o sepa servir correctamente el té.

Escritores como Borges o Paz buscaron en oriente una manera de explorar otra forma de vida, un desplazamiento que finalmente los hiciera comprender al otro y a la vez entender su propio yo. Amelie-san ama Japón pero no es japonesa, por mas que intente serlo su lista de superiores se lo recuerda constantemente y una vez que cae en cuenta de eso, y vuelve al lugar del mundo al que verdaderamente pertenece a escribir su experiencia, no deja de hacerlo con cierto resentimiento, o al menos con el despecho que provoca un amor no correspondido, como si esta fuera la respuesta que nunca profirió a tanto maltrato psicológico, enfrentado en su momento con “un desapego muy zen”.

Lo que hace la Nothomb es poner de manifiesto las diferencias culturales a partir de situaciones que lindan en la caricatura y con pretendido humor, lo que le da ese leve aire de soberbia occidental. El enorme monologo sobre la mujer japonesa y su sentencia a la infelicidad no deja de ser petulante y obvio. Si lo que quería era hacer una crítica social desde la ironía le falto sutileza...

En general no me gusto la Nothomb, es de esas escritoras que escribe bien (y al parecer harto), de forma correcta (y quizá demasiado correcta). El libro termino por parecerme el típico relato del estereotipado Japón visto por los ojos de una niñita occidental que no encaja, ni logra conciliar la idílica visión de su amado Japón -de la que Fubuki bien podría ser el rostro- con el retrato de unos inmisericordes japoneses sádicos.

No es que me parezca una mierda esta tragicomedia corporativa, pero me parece simplona viniendo de una mujer que profesa una abierta admiración por la cultura nipona y un enorme deseo por intentar comprender al país que la vio nacer, razón por la cual se podría haber esperado de ella algo mas que el recurrente lugar común de japoneses cuasimarcianos –lost in translation sin ir mas lejos aborda el mismo tema y de una forma mas lograda- Quizás sea un problemas de expectativas y haya que tomar este librito como un entretenido y ‘acido’ relato oficinesco, de lectura rapidita y cortito. Otra fabulosa aventura de Amelie.. Nothomb.


Amelie Nothomb, "Estupor y temblores", ed. Anagrama, Barcelona,2000.


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